miércoles, 4 de diciembre de 2013

ARROBADO Y DISTRAIDO

Por fin... Diciembre. Época de frio y mantecados de canela. De sentarse en el parque bien abrigado y ver como el sol intenta subir donde el verano, pero no puede. De ver pasar madres abrigadas y emocionarse al suponer lencerias imposibles y coños sin depilar. De liarse un trockolo para uno solo. De apolillarse con el viento helado. De servirse frio como el martini. Época de recibir wasapos de todas aquellas que se sienten más solas aun en estos tiempos, es decir, todas. De decir que no, que estoy en barbecho, que me hice monje, que solo follo con fantasmas, que pille la enfermedad innombrable, que te odio y me desprecio. Época de paz y de felicidad. De arrobarse dentro del abrigo y encoger las piernas sobre el banco de madera cuando el sol se pone temprano. De buscar ese agujero que traspasa el abrigo, el pantalón y el calzoncillo y llega hasta la raiz de mi polla. De masturbarme tranquilo mientras se van iluminando, poco a poco, las lucecillas que en las calles, celebran la Navidad.

1 comentario:

carol g dijo...

Joder que mierda negativa
pero es bueno.