domingo, 2 de agosto de 2015

PEDRO GAINA

Pedro Gaina vuelve a casa en Agosto.

Cuando todos parten.
Cuando todas se parten.
Cuando los cuentos se mecen estériles en parques olvidados.
Cuando tu dejas lo que quieres.
Cuando el que quiere decide dejar.
Cuando las mareas son sólo grafitis cutres en paredes meadas.
Cuando el sol es un recuerdo casi vampírico.

Cuando tu nada es su casi, su todo tu nada y el aliento es demasiado espeso para un beso con lengua.

Cuando lo único que brilla es un pendiente olvidado bajo el sofa.
Cuando las sonrisas florecen en palos de selfies.
Cuando subir cuestas, cuesta lo suyo y por eso vas detrás siempre.
Cuando las drogas pesan como losas de papel de fumar.
Cuando las chicas versan.
Cuando los chicos bailan.
Cuando las arañas se vuelven azules de tanto cielo alrededor.
Cuando hay higueras que sueñan con parir manzanas.

Cuando las metáforas se exhiben libidinosas y abriendo sus abrigos asustan a adolescentes en parques.

Cuando las manos se pieden bajo palios depilados.
Cuando el silencio es atronador y marea.
Cuando el camino al rio es una vuelta a las libélulas y a su encanto efímero.
Cuando las putas se aburren y recuerdan y casi lloran.
Cuando el infinito es una boya que flota a unos metros de tus brazadas.
Cuando lo horizontal triunfa sobre lo vertical.

Cuando las sombras de nuevos amantes se esconden bajo cerezos y juegan a piedra, papel, tijera, susto, muerte y prendas que cumplir y arrancar.

Cuando los peces desean a los pájaros.
Cuando las uñas juegan al mus después de perderse en braguetas ohxxidadas.
Cuando el recuerdo de otros agostos invitan a añorar septiembre.
Cuando los que se van sonríen.
Cuando los que se quedan sonríen.

Cuando el amor es un chico torpe que pierde sus gafas en una montaña rusa de muslos como nubes de azucar.

Cuando el verde da paso al amarillo, y ya no quieres que te quiero verde.
Cuando a veces ocurre el primer beso.
Cuando se pone durísima en la playa a causa de otras pieles.
Cuando las tormentas dejan olor a tierra recién corrida.

Cuando el sobrio salta las tejas rojas de casas de pueblos pequeños con mujeres de grandes pezones.

Cuando los "cuando" se aglutinan y giran y giran y giran y giran y giran y giran y giran frenéticos de belleza y furia y el agosto se hace un segundo y estalla en millones de segundos, de cuandos y más cuandos... y la hostia de cuandos!!!...

Pe DroGaina vuelve a casa en Agosto... y la trae buena, bien cortada, casi pura... como aquella primera mirada tuya, a través de decenas de almas en vagón del metro de Madrid.




4 comentarios:

carol g dijo...

No te drogues Ostias!

manuel dijo...

Me parto con tu blog

Cabrónidas dijo...

Y si lo haces, que sea de calidad.

Jezabel dijo...

Mayo me ha llamado a entrar y me encuentro a Cucacoplas, mi debilidad! De hace casi un año! Os amo por siempre jamás.