viernes, 29 de abril de 2022

Horror Vacui

La llevan en limusina
a la batalla.

Desde su alta torre,
que nunca quiso del todo,
rememora los desayunos
acuáticos y en silencio.

Lo quería todo
cuando todo era imposible.
Cuando soñar era una constante.
Cuando soñar paraba sus minutos.
Cuando soñar era siempre
el preludio de una sonrisa,
un paréntesis necesario
en su ordinaria realidad.

En este horror vacui
de relaciones y socializacion,
de likes y de eventos,
de métricas y fiestas,
de viajes y poses con sonrisas,
de manjares organizados,
de un estímulo por minuto,
de ser personaje lejos de tu persona,
de alabanzas continuas,
de reconocidos abrazos,
de viajar en primera,
de manicura diaria,
de sentir lejano su reflejo,
de no recordar,
de gritar en los baños,
de arañarte los brazos,
de ser siempre bella,
de amores como pastillas,
que compartes como trabajo.

Y el amor-sexo a oscuras,
como antes.


jueves, 28 de abril de 2022

IF

Si yo te preguntara:
Morirías por amor?
Cuál sería tu respuesta.

Ahora que lo pienso,
odiaría cualquiera
de las dos posibilidades 

El sí sería perderte.
Y un no será que nunca sentiste.

Mejor bebamos hasta follar,
y dejémonos de gilipolleces.

sábado, 23 de abril de 2022

Riñones

Me sentaré aquí,
sobre mis riñones
y permitiré a mis décadas
que pasen sobre mí
como espuma de olas
de un mar iracundo.

viernes, 15 de abril de 2022

Otra sombra

Bebe, sentado,
de su botella de litro de cerveza.
Son las ocho de la mañana.
Su banco del parque.
Su cerveza.
Sus gafas como lupas.
Su olor a calle, de meses.

Bebe largo y pausado,
ajeno a la prisa del día
que se estira a su lado.

Cierra la botella
y la acomoda en su bolsa.

Levanta la vista
y mira lejos.

Más allá de banco.
Más allá del árbol frente a él .
Más allá de la farola.
Más allá de la zona infantil.
Más allá del propio parque
y del cielo.

Su mirada atraviesa todos los tiempos
para no ver ya nada.
Solo la suciedad
del cristal de sus gafas
donde se inventa recuerdos
que ya mueren.

jueves, 14 de abril de 2022

Otro puto jueves

El barrio suena a vacío
entre los ecos
de sus gentes
que amanecen
como jirones de niebla
uniéndose a la tormenta.

Los perros siguen a sus amos
en un rodar incesante
entre árboles del parque
que aguantan sus raíces
ajenos al ruido.

Se cruzan y se miran.
Algunos se saludan.
Los perros, que no los amos.
Después notan el tirón de cuello
que les impide el presente
y parten hacia sus futuros
de perros de piso sin terraza.

Los dueños caminan
como en un sueño
donde el despertar no cabe
y todo es revestirse de mortajas
mientras avanzan.



Monster

Todos tenemos monstruos
que la oscuridad aleja.