Desmadejada en el asiento de atras del coche, mientras se limpia el coño con un clinex, sigue insistiendo en que es un hada.
El cliente esta meando fuera y se rie de las ocurrencias de la puta.
Ella habla de un mundo paralelo que entró en decadencia y desde donde los seres mágicos soplaban alientos en los oidos de los que sabian escuchar, siendo el origen de todos los cuentos y leyendas que pueblan libros, peliculas y canciones.
- Ya no queda nada alli. Todo se convirtió en fango un noche y ni siquiera las artes mágicas más poderosas pudieron hacer nada.- dice mientras tira el clinex por la ventana.- No deberias follar sin codón, puedes enfermar...Yo no tengo problema, soy un hada.
El cliente se sacude la polla, sube su bragueta. Se gira. Ella sigue alli con la faldita remangada, las piernas abiertas y el coño rojisimo intentando reventar una espinilla que tiene bajo el ombligo.
El cliente abre la puerta del coche y le hace un signo con la cabeza para que se baje.
La espinilla revienta. Ella sonrie. Levanta la uña y muestra una sustancia grasa y amarilla.
- Es polvo de hadas... con el suficiente podrias volar... en serio.- dice ella.
- Ya, nena.- dice el cliente insistiendo en que se vaya.- pero es que yo no creo en las hadas....
Y la puta, sin un grito, muere, se desinfla y desaparece.
El cliente esta meando fuera y se rie de las ocurrencias de la puta.
Ella habla de un mundo paralelo que entró en decadencia y desde donde los seres mágicos soplaban alientos en los oidos de los que sabian escuchar, siendo el origen de todos los cuentos y leyendas que pueblan libros, peliculas y canciones.
- Ya no queda nada alli. Todo se convirtió en fango un noche y ni siquiera las artes mágicas más poderosas pudieron hacer nada.- dice mientras tira el clinex por la ventana.- No deberias follar sin codón, puedes enfermar...Yo no tengo problema, soy un hada.
El cliente se sacude la polla, sube su bragueta. Se gira. Ella sigue alli con la faldita remangada, las piernas abiertas y el coño rojisimo intentando reventar una espinilla que tiene bajo el ombligo.
El cliente abre la puerta del coche y le hace un signo con la cabeza para que se baje.
La espinilla revienta. Ella sonrie. Levanta la uña y muestra una sustancia grasa y amarilla.
- Es polvo de hadas... con el suficiente podrias volar... en serio.- dice ella.
- Ya, nena.- dice el cliente insistiendo en que se vaya.- pero es que yo no creo en las hadas....
Y la puta, sin un grito, muere, se desinfla y desaparece.





















