miércoles, 3 de junio de 2026

Las seis de la mañana

Hay horas que deberían ser eternas., como las seis de la mañana. son cremita para sufrir, angustiarse, recordar y hacer coplas... 



Y aqui la letra;

Se levanta atolondrada
con los olores del sueño.
El café no anima nada
estas mañanas sin dueño.

Voces distantes murmullan
y sonrien en pantallas
con repeticiones bobas
de palabras desinchadas.

Son las seis de la mañana
de trenes en  desbandadas
de autobuses sordomudos
y de vidas apagadas.

Tus manos no dicen nada
de las pieles que surcaron.
Tu boca no dice nada
de los besos esquivados.
Tu frente palpita fuerte
arrugándote el presente.

Apoyada en la nostalgia
sus labios no rozan nada,
sus ojos labran canciones
entre sartenes y planchas.

Y detrás de su ventana
la lluvia se lleva el día
bostezando de alegria,
silvando desesperada.

Ya no maldice su suerte.
Ya no maldice su estampa.
Ya no respira recuerdos
Apaga la luz y calla.

Son las seis de la mañana
Y el café... no anima nada.





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