Sintió sus bragas mojadas mientras dormía.
Con toda la palma de la mano se tocó el pubis, medio inconsciente. Luego la mano se deslizó hacia abajo, dejando resbalar dos dedos que introdujo dentro de su vagina húmeda y liviana. Su cuerpo comenzó a electrizarse lentamente, aumentando su temperatura corporal. Apartó el edredón del cuerpode una patada, para sentirse libre, acarició sus muslos, los senos y mojó los labios de su boca con la lengua. Siguió deslizando el dedo mas largo de la mano por el clítoris , como si se tratara de un pincel que evoca una pintura abstracta .
Soñaba y en su sueño se visualizó a ella misma haciendo el amor con una mujer y hombre. Podía distinguir con claridad tres cuerpos y el suyo era el poseído. Se abandonó a esa magnífica fantasía y comenzó a girar su cuerpo como una contorsionista para dar todo lo que sentía, besó sus bocas una y otra vez y sus pechos sin límites. Mordió las nalgas de los cuerpos de los desconocidos, suavemente, lentamente como una geisha recien graduada. Lamió sus espaldas bajando por sus columnas, masajeó sus pies, sus cuellos y sus manos. Su lengua comenzó a habitar cada rincón deseado y vivo. Se entrelazaron los quejidos en uno sólo y los latidos del corazón se agitaban al unísono. Bordeó sus brazos y sus piernas con las suyas, olió sus pieles y bebió sus sudores.
Ardía la piel encima de las sábanas, cada vez más apetito tenía y ansiaba más en su lascivia, miró sus ojos en llamas y sus rostros invisibles , eran la fantasía que nos prohibieron y nos prohibimos. No quería despertar, temía que fuera el fin de su sabroso momento. Pero en su miedo saltó bruscamente a la realidad despertándose enseguida, quedándose tumbada unos segundos con los ojos apretados para no abrirlos, las manos entre sus piernas y la boca hermetica, a ver si podía empatar otra vez su lujurioso sueño, pero este ya se había esfumado.
Se levantó a media luz, su silueta desnuda caminaba casi sonámbula por el pasillo breve de su casa. Se acercó a la nevera a por un vaso de leche, para calmar su sed inconclusa. Bebió un gran sorbo de la botella de cristal apresuradamente y vertió en su cuerpo el liquido blanquísimo, saboreando con su lengua la gota derramada como un orgasmo sin final mientras pensaba ¿Por qué no hacer de su sueño una realidad?. Sí, le respondieron sus entrañas, y ... ¿Por qué no?....
Volvió a la cama y se quedó dormida con una sonrisa tatuada en su rostro sintiendo el amanecer de un nuevo día...



























