Cuando dejes de ayudarme,
de empujarme,
pienso dejarme caer
sentándome en la acera
lejos de tus labios fríos
y de tu entrepierna caliente.
"Borracho de mierda,
no sé como aún te aguanto".
Me tiras del pelo
con las dos manos
llevándome hacia tu boca
y hacia las penumbras
de un portal 32 de no se cual calle..
Sin paralelas de calles que convergen
pierdo la realidad que me sostiene
y sólo quedas tu,
que bien me sabes,
y pierdo la virginidad de mis alientos
entre tus muelas
y mi polla bajo tu falda.
"fóllame cerdo,
fóllame cerdo,
te odio...
fóllame"
En el reflejo del cristal del portal
la sonrisa de la noche
pone música y recuerdos
y mis embestidas
no suenan a carne
suenan a saxo.
A un milímetro de tu piel.
A un kilómetro de tu cuerpo.
Bailarina coja
apoyada y atravesada
danzando un ritmo macabro.
"Correrse es morirse un poco"
murmullas mientras reviento.
De nuevo empujas
exiliando a mi polla,
aun fuera del pantalón,
al frió de la noche.
"Borracho de mierda,
no sé como aún te aguanto".
Abandono las penumbras del portal
y el calor del color
de millones de noches
me saluda de nuevo:
"hola capullo, ¿ya follaste?".
La noche es celosa y cuida
a los que nos escondemos en ella.
Vuelve a empujarme
para que ande
hacia delante
hacia más momentos
en su compañía.

Ella cree que es mía
y yo no poseo nada.
Sólo...
...estoy de alquiler
en un rincón
del país
donde van las cosas
que la niebla esconde.



