El cielo es azul.
A veces gira la cabeza hacia los lados apartando sus labios de un ente invisible que sólo a él atemoriza. No deja de mirar nunca al cielo. Los nudillos de sus manos ya blancos de ausencia de sangre. La madera cruje entre sus dedos.
El cielo es azul.
Balbucea palabras sin sentido... SANGRA... SANGUIJUELAS... COLORES....
Te acercas con temor a su movimientos espasmódicos.
- ¿Señor, ... está usted bien?
Tumbado, boca arriba, sobre un banco del parque. Mira al cielo... y grita... y sigue gritando mientras te alejas corriendo...
¡SI ME SUELTO... ME CAIGO... ME CAIGOOO... ME CAIGOOOOO...!
El cielo es azul para todos y abismo para unos pocos.

refritas en plena crisis alcohólica.
Si son tuyas... no vomites.






