Que putada...
¡Con lo bien que se planteaba el verano en la playa!
Recoger es sencillo... llevo todo encima... soy un puto caracol.
Enciendo el móvil... un mensajito.
"Para que pides números de móvil que luego no utilizas"... Hostias, mi colosal peluquera de ébano. Después la llamo.
Hasta la tarde tengo varias horas de trapicheo y no voy a desaprovecharlas.
El sol es mi enemigo... marca mis tiempos y hoy tengo poco.
La llamo despues de comer, desde un bareto en Aguadulce con 400 euros más en mis cojones y 40 liaditos menos en la mochila. Que la pase a recoger cuando quiera en el mismo sitio donde la atropellé con la bicicleta. Pillo un taxi. Llegamos. Ella sube. El taxista pregunta donde. Ella da una dirección. El taxi se pierde por calles a las afueras de Roquetas, pegados a los invernaderos.

- ¿Nos duchamos?
Su cuerpo es colosal y redondo. Cada uno de sus muslos son como mi torso. Sus manos son grandes. Sus tetas enormes y amplias y caídas. Su coño, escondido bajo su redonda tripa, es rico solomillo. Su culo sobresale hacia atrás. Nos acercamos. El agua nos cae. Nos enjabonamos. Me lava la polla como solo lo saben hacer las profesionales del sexo... minuciosamente. Yo le lavo el coño como los cocineros masajean la carne antes de cocinarla.
Me agarro la polla para metérsela. Me empuja.
- Sin condón no, blanquito... no tengas prisa.
Termina de lavarme desde la cabeza a los pies. Me seca. Mi polla da forma puntiaguda a la toalla. Ella no se seca. Se unta un aceite que me marea y me excita. Me tumba en su gran cama. Desde abajo es aún más colosal.
- Quiero tu coño en mi boca... ya.
Se sube sobre mi cara y apaga el mundo. No menos de 120 kilos de negra caliente para mi solo. Se abre el coño y es como yo suponía. Rojísimo por dentro y negro por fuera. Depilada... vaya... prefiero algo con lo que limpiarme mientras como. Su redonda y enorme tripa no me deja ver sus ojos. Ambos peleamos por su clítoris, yo con mi lengua y ella con su enorme mano. La dejo ganar. Me encantan las mujeres egoístas que se masturban a su puta bola mientras tu intentas follártelas. Se corre echándose hacia delante, sobre mi. Tapándome. Me siento muy seguro y me abrazo fuerte aspirando el olor de su carne africana.
No se cómo, pero cuando se tumba a mi lado ya tengo el condón puesto. Algunas mujeres colosales hacen pausas entre sus polvos. Estoy tan cachondo que me masturbo con cuidado de no correrme. Ella me besa.
- Me gusta como sabe mi coño en tu boca.
Se coloca a cuatro patas dejando su traseo hacia mi cara.
- Por el culo ni se te ocurra. Por ahí solo cago...
Polla al coño... Aparto y sujeto su carne para poder metérsela bien... ella me ayuda. Una vez dentro me muevo poco al principio. Me gusta sentir las paredes del coño en mi polla. Ella empieza a moverse de atrás adelante... atrás adelante... atrás adelante... me esta masturbando con su coño. Veo como mi polla se pierde dentro para aparecer de nuevo, brillante. ¡Su coño es tan rojo y su piel tan negra..!... adoro los contrastes... Goza y sabe hacérmelo saber. Se deja caer dejando su culo en alto. La doy unos azotes. De su boca salen miles de palabras en un idioma tan oscuro como ella. El aroma del aceite crece. Llena mi nariz. Sus palabras...Es un conjuro tórrido... Es Vudú africano... Pierdo la conciencia... Me muevo en círculos... en espiral... mi polla soy yo y yo soy mi polla... todo mi cuerpo es tejido cavernoso... es como tomarse 100 pirulas de éxtasis... Mi corrooooooo gritándolo y desfallezco sobre ella.
No soy supersticioso, pero me ha mirado un tuerto o alguien ha roto un cristal en mi honor o peor aun... La Jezabel ha vuelto a poner en el reproductor de su blog toda la discografía de los murmullos de las cucarachas....
En la puerta de la habitación, una figura oscura, que apenas cabe por ella, con una voz cavernosa de cantante de blues.
- Mira mi negra... follándose a un blanquito.







