He vuelto... ¡Hola!
La madrugada del lunes salimos desde Roquetas a nuestro lugar de trabajo a las 5 de la mañana. He follado con mi peluquera hasta reventar. Me ha dado una botellita de su aceite corporal y he memorizado las dos frases básicas de su conjuro sexual.
La noche es fresca. En la autopista nos dirigimos hacia Murcia y giramos en la dirección contraria a Mijar, hacia Cabo de Gata. Un sitio precioso... dicen.
Nos metemos entre plásticos. El coche pasa justo entre paredes de plásticos. El mundo huele a plástico. Paramos en medio de plásticos. La vivienda es una construcción cuadrada de hormigón sin encalar. Lo llaman "el Cortijillo". Somos los primeros en llegar. Abren la puerta. El calor de dentro mete una hostia cuando sale. Dejamos nuestras cosas. Llegan los demás. Todos preguntan por el único blanquito.
Una furgoneta nos lleva al trabajo... Aun es de noche.
Entramos en el invernadero. He estado en saunas en las que no te dejan más de dos minutos con temperaturas como esta. Mi labor es poner hierros, con alambres, desde el techo al suelo. Es fácil. Amanece. Trabajamos en silencio. El calor aumenta progresivamente. Me quito la camiseta y bebo agua. Todos me lo han dicho "bebe agua aunque no tengas sed". Sigo trabajando. El sol cada vez más alto. Empapado en sudor. Estoy concentrado en mi trabajo. Nada más existe a mi alrededor. Solo mi mano, las tenazas y el alambre. El calor ES...
Estoy muy concentrado... muy concentrado... muy concentrado... muy....
He vuelto al trabajo. Paro cada 20 minutos. Salgo fuera. Fumo, bebo y sigo. Nos recogen a la una de la tarde. Nos dejan en el cortijillo. Se hace la comida entre todos. Nos tumbamos a dormir. Cuando me despierto con ganas de mear es martes, noche y queda una hora para comenzar a trabajar de nuevo.
Se repite la rutina.
Cuando termine la semana, habré ganado de forma honrada y con el sudor de mi frente 500 euros. Lo que gano en 5 horas trapicheando en la playa... Extremos en los márgenes.
El martes por la tarde se hace una timba de cartas entre trabajadores de diferentes "Cortijillos" en una especie de plaza con mansión, en medio de los invernaderos. Si no te traen, imposible llegar al centro del laberinto. Aqui viven 23 Putas rubias y de ojazos verdes. 50 euros por polvo que te descuentan al final de cada semana. Son putas tristes que follan con sudaneses sin esperanza... Estoy en casa.
Despues de horas en el peor de los trabajos sobre la tierra, mis compañeros aun son capaces de deslechar . Tienen pollas grandes pero que no crecen cuando se empalman... solo se levantan hacia delante. Alucinan cuando mi pollita oscura crece 4 veces su tamaño... "tienes cuerpo de blanquito y serpiente sudanesa"... exageran al más puro estilo andalú... pero estoy sin fuerza para meterla.
En la mansión del centro de este universo, vive el dueño de las putas, los negros y los cultivos. Un millonario almeriense barrigón de unos 65 años al que apenas se le entiende cuando habla, casado con una rumana impresionante de unos 26. La rumana me mira. Le gusta el blanquito entre tanto negro. El dueño mira a la rumana y después me mira a mi. Escupo. Erupto. Me tiro un pedo. Me rasco los cojones. Escupo de nuevo. La rumana deja de mirarme y su marido también. No quiero líos.
La segunda noche duermo mucho mejor.
El miércoles me vienen a buscar. Alguien pregunta por "el blanquito que se desmaya". Salgo de mi invernadero. Un tío con coleta me dice que su jefe me esta buscando. Tiemblo. Me tenso dispuesto a tumbarle de una hostia y salir corriendo. Se da cuenta. Me tranquiliza "Mi jefe es la competencia de ese otro jefe que tenias en las bicicletas".
Termino mi trabajo. Acompaño a mis compañeros al cortijillo. Como con ellos. Me despido. Salgo mientras duermen la siesta. Dejo 30 trockolos sobre la mesa.
Me sacan del laberinto.... no dejo migas para volver.
Media hora después llegamos a Nijar. Me meten en un piso con aire acondicionado. Me recojerán a las 10 de la noche. Me ducho. Me duermo. Me despierto. Encuentro un ciber. Estoy tomando granizado de café mientras escribo esto. A través de la ventana baja el sol... A lo lejos, hacia Cabo de Gata, mis compadres de plásticos y Cortijillo estarán tumbados sobre sus camastros pensando en la suerte de ser blanco en el paraíso...
O no!!!...














