"Vamos a ver al Sr Angel" dice uno de los colegas. El Sr Ángel es un tugurio pequeñito lleno de princesas (y no tan princesas) donde te sacan un ojo de la cara por cada copa y no te digo nada por cada curva. Paseos, charlas, no sé ni como ni cuando pero de repente toca mi espalda gente recién conocida, me señalan al baño y... zas lonchote de Algidol, "no sé porque pillan esta mierda, pero pa'dentro".
"Yo no pago por follar", dice Dios
Al rato te pones a charlar con una princesa colombiana, dulce, preciosa, princesa, ¡ qué tetas!, ¡qué culo!... pero no se paga por follar. Al menos todavía no, dentro de unos años todo se andará ...

En media hora camino del hogar, bien acompañado, una princesa, qué dulzura, qué culo, qué tetas y qué clavazo me ha dado la hija de puta, pero, en fin, me he enamorado.
¡Qué tetas!, ¡qué culo!, "suavecito mi amor"..."¿cómo te chupo? ¿suave? ¿fuerte?"... "¡¡FUERTE!!,¡¡FUERTE!!,¡¡FUERTEEEEEE!!"
Hasta otro día mi princesa, ya sabes donde está tu casa...
"Yo no pago por follar", ... pero cada vez que pago por follar me voy sin correrme....
A Dios le pasa lo mismo.







