El pequeño Ego se viste de los colores del arco iris cada mañana. Se perfuma de los olores que huele en otros. Se peina de mil maneras. Hace gárgaras para tener la voz más preciosa y precisa. Rompe su imagen de tanto usarla.
Y crece, crece, crece como polla mañanera bajo las sábanas.
Mira desde lo alto hacia lo bajo. Sale a la calle y sabe que todo el mundo le mira, le huele, le siente, le escucha. Cada uno de sus pasos es ascensión hacia si mismo. Se sabe culpable de serlo todo y eso le place.
Y crece, crece, crece como polla mañanera bajo las sábanas.
En sus quehaceres es hábil conocedor de todo, critico de todo, sabio de todo, amante de todo. Su café es el mejor azucarado. Siempre tiene un amigo al que le ocurrió tal o cual cosa. Sabe callarse para escuchar tu adulación. Cada puerta que abre es de amor hacia si mismo. Cada puerta que cierra es un olvido instantáneo. Nada ocupa en su mente el tiempo necesario para ser pensado, excepto su gran realidad.
Y crece, crece, crece como polla mañanera bajo las sábanas.
Al final del día es un gran EGO redondo, pomposo y chocolateado que gira sobre si mismo sin marearse. En la noche tampoco logra desinflarse. En sus sueños se folla a si mismo repetidamente.

Y crece, crece, crece como polla mañanera bajo las sábanas.
Mira desde lo alto hacia lo bajo. Sale a la calle y sabe que todo el mundo le mira, le huele, le siente, le escucha. Cada uno de sus pasos es ascensión hacia si mismo. Se sabe culpable de serlo todo y eso le place.
Y crece, crece, crece como polla mañanera bajo las sábanas.
En sus quehaceres es hábil conocedor de todo, critico de todo, sabio de todo, amante de todo. Su café es el mejor azucarado. Siempre tiene un amigo al que le ocurrió tal o cual cosa. Sabe callarse para escuchar tu adulación. Cada puerta que abre es de amor hacia si mismo. Cada puerta que cierra es un olvido instantáneo. Nada ocupa en su mente el tiempo necesario para ser pensado, excepto su gran realidad.
Y crece, crece, crece como polla mañanera bajo las sábanas.
Al final del día es un gran EGO redondo, pomposo y chocolateado que gira sobre si mismo sin marearse. En la noche tampoco logra desinflarse. En sus sueños se folla a si mismo repetidamente.
La polla mañanera es más lista... al final revienta en charquitos de lefa.









