El primer día que me chupaste la polla, ambos reconocimos almas gemelas, medias naranjas, la mitad del billete de 50 euros... el objetivo de toda búsqueda... ese cuerpo sin rostro de los sueños y de algunas pesadillas.
Y nos hicimos íntimos en franjas horarias que nos alejaban de tu trabajo y de mi falta de él. Nos acercamos tanto que tu aliento terminó oliendo tan mal como el mio y tu coño amanecía con sabor a cerveza barata.
Me frotas la espalda, cada tarde, en un largo baño compartido. Me gusta sentir tu coño depilado en mi espalda.. me haces sentir brillante y loco cuando te acariciabas lentamente y te corres abrazada a mi espalda.
Vas por libre... bueno para mis noches.
Las franjas vacías de tus manos las paso inmóvil a la sombra de la mesa camilla, viendo como palpitan las venas de mi polla y matando moscas con un trapo de cocina... Si supiera contar los minutos de tu ausencia acabaría bebiendo lejía para olvidarte.
Llegas pasada de vueltas. Recojes del suelo el cuaderno infantil que relleno con las palabras que me sobran... lees... te vas desnudando... Oigo la palabra idiota... y tu frase preferida "te voy a demostrar que no..."
El sonido de tu cuerpo atravesando la ventana de un quinto piso... parpadeo rápido y trago saliva para envenenarme.
Recojo el cuaderno... leo
No encuentro el trapo de cocina...

Y nos hicimos íntimos en franjas horarias que nos alejaban de tu trabajo y de mi falta de él. Nos acercamos tanto que tu aliento terminó oliendo tan mal como el mio y tu coño amanecía con sabor a cerveza barata.
Me frotas la espalda, cada tarde, en un largo baño compartido. Me gusta sentir tu coño depilado en mi espalda.. me haces sentir brillante y loco cuando te acariciabas lentamente y te corres abrazada a mi espalda.
Vas por libre... bueno para mis noches.
Las franjas vacías de tus manos las paso inmóvil a la sombra de la mesa camilla, viendo como palpitan las venas de mi polla y matando moscas con un trapo de cocina... Si supiera contar los minutos de tu ausencia acabaría bebiendo lejía para olvidarte.
Llegas pasada de vueltas. Recojes del suelo el cuaderno infantil que relleno con las palabras que me sobran... lees... te vas desnudando... Oigo la palabra idiota... y tu frase preferida "te voy a demostrar que no..."
El sonido de tu cuerpo atravesando la ventana de un quinto piso... parpadeo rápido y trago saliva para envenenarme.
Recojo el cuaderno... leo
Los muertos
se olvidan
de las promesas
que hicieron
cuando vivos.
Alguien grita en la calle...se olvidan
de las promesas
que hicieron
cuando vivos.
No encuentro el trapo de cocina...



